Por José Juan Hernández M.
Completa decepción: de ciudadanía, comerciantes y seguramente algunos de los propios participantes de la ya legendaria marcha del 2 de octubre. ¿2 de octubre no se olvida? Ahora sí que no se podrá olvidar; no podremos olvidar ahora el desastre en que terminó una de las icónicas marchas de los estudiantes en las que cada año se alistan multitud de jóvenes para recordar aquel día de terrible represión que vivieron los manifestantes de aquel inolvidable 68, cuando gobernaba el mal llamado trompudo presidente Díaz Ordaz. Estas marchas hasta cierto punto pacíficas conmemorativas para denunciar, señalar y recordar la atroz envestida de los de aquel entonces denominados granaderos para sofocar con lamentables muertes y detenciones, un movimiento estudiantil; se han convertido ahora en una barbarie incontrolable de hordas juveniles para destruir, saquear, vandalizar, violentar el orden público y todo lo que encuentran a su paso. Llevando toda clase de artefactos de guerrilla callejera: ganzúas, bombas molotov (confeccionadas en las narices de los propios policías), aerosoles, piedras y todo lo que se les puso en frente para agredir.

2 de octubre no se olvida, la marcha que celebró esta vez el 57 aniversario, se ha convertido en un lamentable y vil pretexto de desorden y anarquía, y en ello, el gobierno local y federal se han convertido en sus cómplices con el pretexto de no reprimir; con el pretexto de no usar la fuerza para someter a violadores del orden; con el pretexto de no caer en provocaciones. Bajo el pretexto de no reprimir y de no ser tachados de vulneradores de derechos humanos, la autoridad opta por permitir la vandalización, destrucción y el saqueo de negocios y propiedad privada. Este “gobierno”, la propia autoridad local y federal confunde lo que es mantener el orden utilizando la fuerza legítima para mantener un estado de derecho, con ser represor; se cruzaron de brazos literalmente, permitieron el vandalismo, dejaron que corriera el desorden, permitieron que se perpetraran pérdidas millonarias a los comercios locales, más de 300 de ellos. Permitieron que fueran agredidos, quemados y sometidos los elementos de las fuerzas del orden (¿podemos creer esto?): literalmente se burlaron de éstas. Dejaron impunemente que fueran saqueados numerosos comercios.

¿Qué va a pasar con los comerciantes afectados?, ¿Qué va a pasar con los civiles que fueron agredidos?, ¿Qué va a pasar con los policías heridos?, ¿Qué va a pasar con todas las cuantiosas pérdida y robos cometidos?, ¡HAY UN SOLO DETENIDO! ¿Qué va a pasar en lo sucesivo? ¿Pasará lo mismo otra vez en lo futuro? ¿Las autoridades van a seguir cruzadas de brazos permitiendo el vandalismo, la violencia, el saqueo, el robo y el desorden? ¿Van a seguir siendo cómplices del desorden, cómplices de la anarquía, cómplices del crimen? O son ellos mismos sus promotores.

Ha sido verdaderamente indignante que suceda esto y más cuando escuchamos todas las mañanas en palacio nacional que ya no hay impunidad, cero impunidad, se acabó la impunidad. Y por cierto, la presidente Sheinbaum no dirigió ni una sola palabra al respecto; Haciendo el ridículo como si fuera parte del jurado del concurso “México Canta” contra las adicciones, evadió olímpica y cobardemente las preguntas que tuvieron que gritarle al final del montaje mañanero. Esta evasión es una forma tácita de que efectivamente el bloque negro de encapuchados anárquicos es de los grupos juveniles de choque de Morena. Sirva esto como de alfombra roja para su gran festejo del domingo.

Todo esto junto con los escándalos de políticos que hemos estado presenciando, se sigue evidenciando, indudablemente, que nos encontramos ante autoridades completamente rebasadas por el crimen y la delincuencia a todos los niveles o siendo parte cómplice de ello.

¡Los ciudadanos no podemos dejar que siga sucediendo esta intolerable barbarie sin que levantemos la voz ni quedarnos callados por más tiempo!

