Por José Juan Hernández M.
La Ley del Amparo o la ley del Desamparo.
Un golpe más al estado de derecho y a la democracia de nuestro país.

De la página de la CNDH
Como se dice coloquialmente, “En lo oscurito”, “Bajo el agua”, “Sabadazo”, “Madruguete”, “Albazo”; como mejor lo puedas interpretar mi querido lector, son expresiones que nos dicen de qué manera los constructores de este sistema autoritario se conducen. Sí, este 15 de septiembre en plenas fiestas mexicanas, cuando muchos de nosotros los mexicanos festejábamos con un rico pozole, una rica pancita o quizás unos adorables y ricos chiles en nogada, nuestra patriota independencia; el representante del ejecutivo lanzó otro dardo envenenado para asestar otro golpe a la ya tembeleque democracia de nuestro México, otro golpe para dejar aún más indefenso al ciudadano de a pie, al ciudadano que paga sus impuestos, al ciudadano que emprende diariamente su trabajo ya sea en la oficina, frente a una computadora, cargando costales en la central de abastos, abriendo sus locales en un mercado, ejerciendo sus diligencias jurídicas en un juzgado, etc., etc.

Legisladores contra la nueva ley
¿A qué me refiero con ese dardo envenenado? Pues ni más sin menos a lo que ya se consumó en tan solo y justamente un mes, como la nueva ley de Amparo. Flamante nueva ley que, según este régimen autoritario, seguirá protegiendo al ciudadano de a pie contra el oscuro y tenebroso actuar injusto y malévolo del gobierno. Mi estimado lector, no soy letrado, ni experto en asuntos de impartición de justicia. Es una disciplina que requiere estudio, preparación y sobre todo experiencia de muchos años como cualquier otra profesión digna de academia, libros, cátedra, esfuerzo de superación personal por dar un mejor servicio a los ciudadanos involucrados en situaciones de injusticia y desamparo ante poderosos. Sin embargo, quiero llamar la atención y señalar algunas situaciones de este proceso legislativo que como muchos otros que hemos presenciado, han quedado marcados como ilegalmente procedentes; La ya mala costumbre de esta administración. No se requiere de estarse quebrando la cabeza para plantearse unas simples preguntas y llegar a conclusiones dubitativas de una honesta y legal intención.

Acuse del 15 de septiembre
Primera cuestión: ¿Por qué, en plenas fiestas patrias, cuando todos estamos distraídos en el festejo y la algarabía nacional, se lanza por debajo del agua, la modificación a la ley de amparo? Llama la atención el proceder de esta manera de la presidente Sheinbaum. ¿Qué no es más apropiado, correcto, honesto y transparente, evitando suspicacias, enviar de manera transparente y como se debe, una iniciativa de tal importancia y además supuestamente para bien del pueblo que tanto pregona? ¿Por qué se tienen que hacer las cosas de esta manera tan deshonrosa, deshonesta, a escondidas? ¿De quién se esconden? ¿Qué esconden? Una vez más la opacidad y la falta de transparencia del actuar de este gobierno.
Lo anterior se concatena perfectamente con el hecho llevar a cabo el famoso «Fast Track» para el establecimiento de las modificaciones sin que haya una verdadera discusión parlamentaria ¿Era absolutamente necesario acelerar el proceso siendo un asunto tan controversial y delicado que atañe directamente al ciudadano de a pie?
¿Qué prisa hay cuando es un asunto multi factorial para resolverse en unas cuantas semanas? Bastó solo un mes, solo un mes para una ley de tal importancia. Sin duda otro aspecto característico de la 4T. ¿Serán el Sello y las órdenes de Palenque?
¿Por qué no fueron escuchados los expertos en materia, de que esta modificación a la ley de amparo, deja a los ciudadanos en grave desventaja de atropellos de autoridades? Y si fueron escuchados, ¿Por qué no se ampliaron los tiempos y las mesas de discusión para una nueva ley estable, robusta y competente ante los retos de las nuevas circunstancias?
¿Por qué a pesar de ser inconstitucional querer la aplicación retroactiva de la nueva ley, lo avalan? Por consiguiente: ¿No constituye una completa aberración en si misma esta intención? Una completa falta de lógica y sentido común que ofende hasta el más pequeño infante con tantita inteligencia ya formada. ”Las leyes no deben mirar hacia cosa ya pasada, sino prever para las futuras”: Maquiavelo.

La SCJN del acordeón
¿No es extraña la casualidad de porqué querer modificar una ley que en sus entrañas siempre ha buscado proteger al ciudadano de los abusos de autoridad, justo cuando se acaba de elegir dedocráticamente la Suprema Corte de Justicia de la Nación con el escándalo de los acordeones?; ¿Una Suprema Corte a modo?

Pañuelo blanco, No hay corrupción
Todo esto despierta suspicacia de la honestidad y buena intención con que el gobierno reinante actúa. ¿Podremos creerle a este régimen del pañuelito blanco cuando se ha destapado una de las mayores corruptelas del tráfico ilegal de petróleo? ¿Cuando se llevó a cabo la mayor farsa electoral del Poder Judicial con acordeones y avalando el resultado con apenas el 9% de resultados efectivos y terminar diciendo que fue ejemplar para todo el mundo? ¿Cuando la incongruencia rampante de las autoridades de la 4T nos habla por un lado de una pobreza franciscana y por el otro el despilfarro ostentoso? ¿Cuando nos hablan de la erradicación del nepotismo y vemos casi familias enteras ocupando diversos cargos de gobierno?

Olga Sánchez Cordero
Bueno no todo está perdido: En medio de toda esta comedia de la incongruencia, simulación y sumisión absurda y absoluta, la que fuera ministra de la suprema corte de justicia, incluso ferviente obradorista, militante morenista, exsecretaria de gobernación y ahora diputada federal por el mismo partido; con la dignidad de una señora, que sí llegó por propio esfuerzo, una exministra en retiro con A, con logros académicos, amplia experiencia y trayectoria, rescatando su propia dignidad y con la frente en alto; Olga Sánchez Cordero, dejó de ser comparsa de una farsa, denigrante e indignante comedia, al mantener su neutralidad con su abstención en la votación del exterminio de lo que se conocía hasta hace unos días como la ley de Amparo, digamos La verdadera ley de Amparo.
¿Habrá llegado ahora la nueva ley del desamparo? Ya lo veremos.


